Por Nerea Sánchez · Asesora energética
Recibes una propuesta para renovar el contrato eléctrico de tu empresa. Aparece un precio por kWh y quizá un descuento, pero no tienes claro cómo quedaría la factura.
Antes de aceptar, conviene reunir el contrato actual, la propuesta completa y las últimas facturas. Con esos documentos puedes comprobar qué cambia y comparar las alternativas con tu consumo real.
Qué condiciones conviene revisar
Localiza la fecha de vencimiento, la duración de la renovación y el procedimiento para comunicar que no quieres continuar. Comprueba también los servicios adicionales y las posibles condiciones de salida anticipada.
Si aparece una penalización, pide que te expliquen cuándo se aplicaría y cómo se calcularía. Para valorar si corresponde, hay que revisar el contrato y las reglas aplicables a ese suministro.
La normativa recoge información sobre duración, renovación, resolución y revisión de condiciones que debe figurar en los contratos. Puedes consultar el Reglamento general de suministro eléctrico.
Qué incluye el precio que te ofrecen
Para comparar dos propuestas, necesitas saber qué conceptos recoge cada precio y cuáles se facturarían aparte.
Pide un desglose por escrito. Conviene aclarar cómo se tratan los ajustes de mercado, las pérdidas y cualquier cuota de gestión. Comprueba también cuánto dura el descuento y sobre qué importe se aplica.
Si tienes dudas con esos conceptos, puedes consultar la explicación sobre ajustes de mercado en la factura eléctrica.
Un ejemplo sencillo para comparar dos ofertas
Ejemplo ilustrativo. No corresponde a un cliente real ni a ofertas actuales.
Una empresa quiere comparar dos propuestas para un consumo de 10.000 kWh. En este ejemplo, ambas incluyen exactamente los mismos conceptos de energía:
| Concepto | Oferta A | Oferta B |
|---|---|---|
| Precio de la energía | 0,118 €/kWh | 0,121 €/kWh |
| Coste para 10.000 kWh | 1.180 € | 1.210 € |
| Cuota mensual adicional | 45 € | 0 € |
| Total de los conceptos comparados | 1.225 € | 1.210 € |
Aunque la oferta A anuncia un precio por kWh más bajo, al añadir la cuota cuesta 15 € más para ese consumo.
La comparación todavía no representa una factura completa: faltan potencia, impuestos y otros conceptos. Tampoco permite asegurar cuál conviene durante todo el año.
Utiliza los horarios de tu empresa
Si las ofertas tienen precios diferentes por periodo, reparte el consumo entre esos periodos antes de calcular el coste.
Una empresa que trabaja de día puede obtener un resultado distinto al de otra que concentra su actividad por la noche, aunque consuman los mismos kWh al mes.
Para comparar un contrato fijo con uno indexado, hay que explicar también qué precios de mercado se utilizan en la estimación. Una simulación con datos pasados ayuda a comparar, pero no garantiza el coste futuro.
Qué información preparar
Reúne el contrato vigente, la propuesta de renovación y, si están disponibles, doce meses de facturas y datos de consumo. Anota los cambios previstos de turnos, maquinaria o actividad.
Con esa información se puede estimar el coste de las alternativas y detectar qué condiciones necesitan aclaración antes de firmar.
¿Quieres revisar la renovación de tu contrato?
Puedo ayudarte a contrastar la propuesta con tus facturas y tu consumo, para que conozcas las diferencias y decidas con una base clara.
